Sobre este episodio
El sistema nervioso colectivo está tan exacerbado, tan sobreestimulado, que cualquier cosa nos incendia: el fútbol, la política, el clima. Llámalo como quieras, al final no es una sola cosa. Es la suma. Es la saturación. Es el dolor interno y la incapaidad de verlo. Por eso las redes sociales terminan siendo el basurero, el lugar donde se tira todo lo que no se puede decir de frente, todo lo que no se habla mirando a los ojos, todo lo que no se gestiona a tiempo. Esas redes que han venido a cambiar el mundo de tantas formas- no todas buenas, no todas malas, se convierten en la demostración más clara del trabajo pendiente por hacer.